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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Fri 18 Sep 2026
Música

Isla de Wight 1970: la noche en que el rock enterró la utopía hippie

The Who y The Doors encendieron la madrugada del 29 de agosto ante más de 600 mil personas, en el festival que marcó el fin de una era.

Isla de Wight 1970: la noche en que el rock enterró la utopía hippie
Vía Radio Futuro

Para el imaginario colectivo del rock, la Isla de Wight no es solo un condado frente a la costa sur de Inglaterra. Es el lugar donde, entre el 26 y el 30 de agosto de 1970, la contracultura se estrelló contra la realidad. La tercera edición del festival reunió a más de medio millón de personas —algunas fuentes hablan de 600 mil— y a una cartelera de lujo: Jimi Hendrix, Miles Davis, Joni Mitchell, Leonard Cohen, Emerson, Lake & Palmer, Free y Rory Gallagher, entre otros. Pero la entrada de tres libras esterlinas encendió la furia de un público que exigía gratuidad total. Las rejas cedieron, los discursos contra la industria musical se multiplicaron y la utopía de paz y amor se desmoronó frente a los disturbios.

The Doors: el canto del cisne de Jim Morrison

Cerca de las dos de la madrugada del 29 de agosto, The Doors subió a un escenario casi a oscuras por exigencias técnicas. Jim Morrison, con barba tupida y un temple sombrío, lideró un set hipnótico que sonó a despedida. Interpretaron «Break On Through», «When the Music’s Over», «Light My Fire» y una versión estremecedora de «The End». Fue una de las últimas grandes presentaciones internacionales del cuarteto: menos de un año después, Morrison moriría en París.

The Who: la demostración de fuerza del hard rock

Inmediatamente después, ya entrada la madrugada del 30 de agosto, The Who tomó el control. Pete Townshend, con su clásico overol blanco, Keith Moon en la batería, John Entwistle al bajo y Roger Daltrey en la voz, desató una actuación que muchos críticos consideran la mejor del festival. Tocaron casi completa su ópera rock Tommy y remataron con «My Generation» y «Magic Bus». Fue una lección de precisión y fiereza que anunció que el hard rock estaba listo para llenar estadios.

El documental Message to Love, de Murray Lerner, capturó cómo aquella edición no solo superó en convocatoria a Woodstock, sino que enterró la inocencia del movimiento contracultural. La música dejó de ser una comuna para convertirse en la industria masiva de conciertos que conocemos hoy. En Chile, el impacto de esa noche se siente cada vez que un festival local intenta equilibrar la pasión del público con los números de la taquilla. La historia del rock no sería la misma sin ese 29 de agosto de 1970 en la Isla de Wight.

Con información de Radio Futuro

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