Saltar al contenido
El magazine de la cultura pop chilena Santiago Jue 5 Nov 2026
Música

Hija de violista fallecida en accidente: “Mi madre luchó por condiciones dignas”

Georgina Rossi Knuth (33) recuerda a Penelope Knuth, primera viola de la OCCH, y exige mejorar la precariedad en las artes.

Hija de violista fallecida en accidente: “Mi madre luchó por condiciones dignas”
Foto: msn.com · Fuente

La noche del sábado 10 de octubre, el bus que trasladaba a los 46 integrantes de la Orquesta de Cámara de Chile (OCCH) desbarrancó en el cerro Barón de Valparaíso. El equipo volvía a Santiago tras un concierto en el Teatro Aula Magna de la Universidad Técnica Federico Santa María. Trece personas resultaron lesionadas, cuatro de gravedad, y una falleció: Penelope Knuth, primera viola de la orquesta y profesora del Conservatorio de Música de la Universidad Mayor.

El llamado que confirmó el miedo

Georgina Rossi Knuth (33), hija mayor de Penelope y también violista, recuerda esa noche desde su departamento en Providencia. Ya había acostado a su hijo de un año, Julián, cuando recibió un mensaje que ignoró por la hora. Minutos después, la chelista Fernanda Guerra la llamó. “Fernanda y yo hemos tocado juntas, somos colegas, pero no íntimas, y si me llama a las nueve y media de la noche es raro. Ahí me asusté”, relata en entrevista con Culto.

El llamado revivió un miedo de infancia. Su madre y su padre, el clarinetista argentino Luis Rossi, viajaban al menos una vez al mes a Viña del Mar. “Siempre tuve el terror de que iba a haber un accidente de bus. Lo hablé en terapia, lo superé, pero pasó cuando yo ya estaba adulta”. Guerra le contó lo ocurrido: “Estaba aterrada. Fue horroroso. Me puse a llorar al tiro y pregunté quién más murió. Tuvo que decirme: ‘lo lamento, fue solamente tu madre que falleció”.

Precariedad y lucha constante

Georgina siempre revisaba la calidad de los buses que usaba la Orquesta. “Dependía de cuanta plata había. Lo que supe es que el conductor no entendía la ruta, no entendía Valparaíso. Fue una negligencia muy fuerte”, afirma. Actualmente hay una investigación para establecer las causas del accidente.

“Mi madre luchó porque las condiciones de trabajo fueran decentes, fue una lucha durante muchos años, en todas partes”, asegura. Penelope exigía salas de ensayo calefaccionadas para el buen rendimiento de los músicos. Antes de su despedida en el Templo del Sagrado Corazón de la Pontificia Universidad Católica, su cuerpo descansó en el Teatro California, en Ñuñoa. “A mí me daba pena, va a estar en ese teatro oscuro. Al otro día me contaron que los funcionarios le tenían las luces prendidas y todo calefaccionado. La querían mucho”, dice con la voz quebrada.

“Tenemos problemas en Chile con la infraestructura, son cosas básicas que, cuando uno trata de ejercer a un alto nivel, se vuelve difícil, pero ella se lo caló todo porque le importaba más hacerlo de cualquier manera. Quería servir. Las artes siempre van a ser precarias, pero hay que protegerlo, es un trabajo muy importante para nuestro país”, concluye Georgina. Agradeció el acompañamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y destacó la importancia de “no quitar dinero de las culturas”.

Una despedida con música de Bach

La misa de despedida se realizó el 13 de octubre y fue multitudinaria. Asistieron el Ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, subsecretarios, estudiantes, colegas, amigos y la familia, incluido Antony, el hijo menor de Penelope, que viajó desde Nueva York. Georgina eligió la música: “Sabía lo que mi mamá hubiese querido, los cantos simples, y quise algo como un regalo para ella”. Invitó a tres estudiantes de pregrado de su madre a interpretar el segundo movimiento de una concertante de Brandeburgo, de Johann Sebastian Bach, compuesta para violas.

Penelope Knuth nació en Nueva York. Su madre estudió arte pero se dedicó a criar a sus cuatro hijas; su padre, Charles Knuth, fue ingeniero químico. No había músicos en la familia, pero sí fe católica. “Mis abuelos se fijaron en que mi mamá amaba la música en la iglesia. El órgano y el canto de la iglesia la cambiaron mucho”, cuenta Georgina. “La música luterana, el órgano y el coral de Bach fueron esenciales en su formación”.

Penelope siguió siendo creyente hasta adulta. “Iba mucho a misa y confiaba en Dios. Su idea era: la gente que sabe más que yo tiene fe. Su padre, brillante y científico, era muy creyente. Y Bach, la mente más brillante en la música, era un hombre de fe. Ella fue una persona humilde y sentía que era mejor seguir los pasos de la gente que sabía”. Su primera educación musical fue en la Dalcroze School of Music en Manhattan. “Le pasaron una viola, no un violín, y le encantó”.

Penelope falleció a los 72 años, a la misma edad que una de sus hermanas y que su madre. Georgina guarda el rosario que encontró en su cartera y su instrumento.

Con información de La Tercera · Culto

Compartir

Música

Cine y Streaming

Entretenimiento

Escríbenos

¿Quieres publicar un evento, artista o recinto? Usa este formulario. ¿Comunicado de prensa? Envíalo aquí. ¿Publicidad? Escríbenos aquí.

Te respondemos al correo que dejes.