Francisca Valenzuela llenó dos veces la Sinfónica Nacional con un show íntimo y teatral
La artista repasó 20 años de carrera en un concierto con cuerdas, coro ciudadano y una canción que no cantaba hace 18 años.
La Gran Sala Sinfónica Nacional estuvo repleta el jueves 24 de septiembre para recibir la segunda fecha del Maldita Tour de Francisca Valenzuela. Más de mil personas se reunieron para ver a la artista nacional en un formato que se alejó del concierto tradicional y se acercó más a una obra de teatro.
La puesta en escena partió incluso antes de entrar a la sala: cada asistente recibió un programa de mano que adelantaba lo que iba a ocurrir durante las casi dos horas de show. Un detalle que marcó el tono de una noche pensada para ser vivida de cerca, sin intermediarios.
Un recorrido por dos décadas de canciones
Con tacos y vestido negro, Valenzuela abrió la noche con “Maldita”, el tema que da nombre a su trabajo más reciente. Desde ahí, el setlist recorrió canciones de todas las épocas de su carrera: “Muérdete la Lengua”, “Malacara”, “Adentro”, “Quiero Verte Más”, “Dulce”, “Afortunada”, “Flotando”, “Qué Sería”, “Peces”, “Prenderemos Fuego al Cielo” y “Buen Soldado” sonaron en una selección que atravesó sus 20 años de trayectoria.
La artista también tuvo espacio para las sorpresas. Interpretó una emotiva versión de “Tajo Abierto”, tema que no aparecía en el repertorio anunciado. Y tras los aplausos y súplicas de una fan, accedió a cantar “Queen”, canción que no interpretaba desde hace 18 años.
Una puesta en escena con cuerdas y coro
El concierto contó con juegos de luces que acompañaron cada momento, permitiendo ver a Valenzuela al piano y al theremín. Además de su banda, el show sumó al Cuarteto Austral en cuerdas, lo que dio nueva vida a himnos conocidos de la artista. Un coro ciudadano también se sumó a la interpretación de “Dónde Se Llora Cuando Se Llora” y “No Te Aburras de Mí”.
La noche fue un viaje por las letras intensas, reales y feministas que han marcado su carrera. Entre canción y canción, la artista dejó entrever su proceso personal: la maternidad, las dudas, los temores y el reencuentro con una versión de sí misma que cambió después de dos décadas de música. Los asistentes pasaron por la risa, el llanto y la conexión con esa etapa renovada de Francisca Valenzuela.
Con información de Rock & Pop