De preso en Lecumberri a ídolo: la infancia de Juan Gabriel antes de ser Juan Gabriel
La historia de Alberto Aguilera, el niño que pasó por internados, pobreza y 18 meses en la cárcel antes de convertirse en el Divo de Juárez.
Ocho años después de su muerte, la figura de Juan Gabriel sigue siendo una de las más queridas de la música popular en Chile y América Latina. Pero antes de llenar estadios y vender millones de discos, hubo un niño llamado Alberto Aguilera Valadez que tuvo que sobrevivir a la pobreza, el abandono y hasta la prisión. Una investigación de Cristóbal Sandoval, publicada en la revista Quién en agosto de 2016, reconstruyó esos años duros que forjaron al Divo de Juárez.
De la pobreza en Michoacán a las calles de Juárez
Juan Gabriel nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán, en una familia numerosa. Su infancia se partió en dos cuando un incendio relacionado con las tierras familiares llevó a su padre, Gabriel Aguilera, a ser internado en el hospital psiquiátrico La Castañeda. Su madre, Victoria Valadez, decidió emigrar con los hijos hacia Ciudad Juárez, Chihuahua. Allí, la familia vivió en condiciones extremas: los hermanos trabajaban desde niños, y Alberto creció en medio de la incertidumbre económica. Sin embargo, fue en esa ciudad fronteriza donde el futuro cantante encontró el contacto con distintas expresiones musicales que moldearon su sensibilidad.
El maestro y la guitarra: el internado que cambió su vida
Cuando Alberto fue ingresado en un internado conocido como “El Tribunal”, lo que pudo ser una experiencia traumática se transformó en un punto de quiebre. Allí conoció al maestro Juan Contreras, quien detectó su talento musical y le enseñó a tocar la guitarra. A los 13 años, Alberto ya había compuesto su primera canción. Mientras otros buscaban un empleo estable, él soñaba con ser cantante. Para sobrevivir, trabajó como hojalatero, artesano, vendedor ambulante y mesero, y cantaba en clubes nocturnos de la frontera. Su determinación era tan fuerte que siguió adelante a pesar de los portazos.
Lecumberri, la Prieta Linda y el salto a la fama
Uno de los episodios más oscuros ocurrió cuando Alberto fue acusado de robo y enviado al Palacio Negro de Lecumberri. Pasó alrededor de 18 meses preso, pero siguió escribiendo canciones y aferrándose a la posibilidad de un futuro distinto. La cantante Queta Jiménez, “La Prieta Linda”, se impresionó con su talento y ayudó a que recuperara la libertad, además de abrirle puertas en la industria musical. Poco después, Alberto adoptó el nombre artístico de Juan Gabriel —en homenaje a su padre y al maestro Contreras— y en 1971 lanzó El alma joven, su primer álbum. El tema “No tengo dinero” se volvió un fenómeno nacional. De ahí en adelante, compuso más de 1.800 canciones y se convirtió en una leyenda. Su historia, marcada por la superación, sigue resonando en Chile como la de un ídolo que empezó desde cero.
Con información de Quién