Altea, el disco que Patricio Castillo y el Gitano Rodríguez grabaron en el exilio 46 años después ve la luz
El reencuentro en Berlín, la noche de peces plateados en Altea y la espera de casi medio siglo: el LP de dos figuras de la Nueva Canción Chilena se presenta en Santiago y Valparaíso.
“Yo pensaba que al ‘Gitano’ lo habían matado”, recuerda Patricio Castillo al evocar la noche de fines de 1973 en Alexanderplatz, Berlín. Una nevazón intensa cayó sobre la histórica plaza cuando el músico se reencontró con Osvaldo Rodríguez, su amigo y compañero de la Nueva Canción Chilena. Desde antes del golpe militar no se veían; ese encuentro fortuito fue un alivio. Castillo y el “Gitano” se conocieron en 1966, en la Peña del Mar que Rodríguez organizaba en el restorán Cap Ducal de Viña del Mar. De esa amistad nació una colaboración musical que incluyó los arreglos rockeros de Canto al trabajo voluntario, single de 1973.
Un reencuentro en la nieve de Berlín
El azar los juntó en Berlín y les permitió retomar el lazo afectivo roto por el exilio. Empezaron a compartir conciertos en Europa y a explorar un camino más personal y reflexivo, alejado de la canción política de resistencia de los primeros años de destierro. Esa búsqueda los llevó a Madrid en 1978, y de ahí a Altea, un pueblo de influencia árabe en la costa mediterránea de Valencia. Allí vivieron una experiencia donde sueño y realidad se mezclaron: naranjos interminables, ruiseñores de día, luna llena sobre tejados blancos y la imagen de peces de plata bailando sobre el mar.
La aventura de Altea y el disco que no fue
Esa tormenta sensorial dio origen a la canción Altea, con música y voz de Patricio Castillo y letra de Osvaldo Rodríguez. “Yo tenía una música que no lograba plasmar en poesía. Le entregué una pauta rítmica y silábica para que él pudiera escribir encima”, explica Castillo. En 1979 grabaron las dos primeras piezas en el estudio Piccolo de París: Altea y Yo busco la noche. En 1983, con Rodríguez de vuelta desde Praga, donde cursaba una licenciatura en Letras, completaron el LP con dos temas instrumentales de Castillo y cinco del “Gitano”, incluyendo versiones de El carretero (Guillermo Portabales) y Pra não dizer que não falei (Geraldo Vandré). El disco quedó guardado, inédito, por casi cinco décadas.
Un lanzamiento que cierra un círculo
Hoy Altea ve la luz gracias a un esfuerzo de producción entre Patricio Castillo, Silvia Rühl –viuda del “Gitano” y directora de su archivo– y Felipe Barnech, quien remasterizó y editó el material en su sello Árbol de Sonidos. El LP sale en vinilo y CD. Las presentaciones serán el 26 de septiembre a las 19:30 en la Sala ICAL de Santiago y el 6 de octubre a las 18:00 en el Centex de Valparaíso. El álbum reúne a dos creadores que marcaron la Nueva Canción Chilena y que, desde el exilio, lograron sellar su amistad en un disco que por fin se escucha.
Con información de La Tercera · Culto