Alerce: medio siglo de la discográfica que grabó la otra música en dictadura
Un libro de David Ponce reconstruye los 50 años del sello que desafió a la CNI y resguardó la Nueva Canción Chilena
En 1976, mientras Pinochet consolidaba su dictadura y la Vicaría de la Solidaridad comenzaba a operar, un sello discográfico se abría paso en Santiago. Se llamó Alerce y se dedicó a lo que sus fundadores llamaban “la otra música”: folclor, Nueva Canción Chilena, cantautores de raíz. Hoy, a medio siglo de aquella apuesta, el periodista David Ponce publica Alerce, cinco décadas de música popular chilena, un libro de 174 entrevistas que repasa la historia del sello y de quienes lo hicieron posible.
La CNI en la oficina y la valentía de grabar
En los años setenta, las oficinas de Alerce, en el centro de Santiago, tenían visitas habituales de agentes de la CNI. Uno de ellos incluso se hizo amigo del fundador Ricardo García y de su socio Carlos Necochea: cruzaba la calle con ellos a tomarse un café y se llevaba discos sin pagar para revenderlos. “Los CNI estaban ahí permanentemente”, recuerda Viviana Larrea, hija de García y actual directora del sello. “Había que pasar por el lado de estas personas y todo lo que significó, desde el principio, el trabajo lleno de temor pero al mismo tiempo, de una gran valentía”.
Ese contexto de vigilancia y represión marcó los primeros años de Alerce. Pero el sello sobrevivió y se convirtió en un refugio para músicos que no tenían espacio en la industria oficial. Grabó a figuras del exilio, a los exponentes del Canto Nuevo y a artistas que la dictadura mantenía en la mira. El libro de Ponce recoge esa tensión y también los gestos de resistencia cotidiana.
174 entrevistas y un homenaje a Ricardo García
El proyecto nació pensado para los 40 años del sello, en 2016. Pero Ponce fue acumulando material —entrevistas, archivos de prensa, fotos inéditas de Claudio Mateluna, Antonio Larrea, Juan Carlos Berteló y Miguel Opazo— y decidió estirarlo hasta el medio siglo. “A medida que avanzamos nos dimos cuenta que quedaba tiempo para los 50 años en el 2026, así que finalmente cuadró”, explica el autor. En total realizó 174 entrevistas, algunas a personas que ya fallecieron, como Patricio Manns, Julio Zegers y Claudio “Pájaro” Araya. “Me parece que eso es un gesto que restituye memoria”, dice.
Los primeros capítulos del libro trazan un perfil de Ricardo García —cuyo nombre real era Juan Osvaldo Larrea García—, el fundador de Alerce. Antes del sello, García ya era una figura clave: condujo el programa Discomanía y se le atribuye haber acuñado el nombre “Nueva Canción Chilena”. Pese a su importancia, su figura estaba medio borrada. “Este libro es también una suerte de homenaje a él”, afirma Viviana Larrea. “Es algo que no se ha hecho, su figura está como muy borrada de la memoria”.
Necochea, Haschke y los lazos con el exilio
El libro no se queda solo en García. Dedica páginas a Carlos Necochea, el primer director artístico del sello, exintegrante de Los Curacas y eslabón entre Alerce y la escena de fines de los sesenta, el sello Dicap y la Unidad Popular. También rescata a Guillermo Haschke, un ingeniero aeronáutico avecindado en Francia que conectó a Alerce con los músicos exiliados y logró que artistas chilenos se presentaran en el Teatro Olympia de París. “Guillermo Haschke fue un gran amigo de mi padre”, cuenta Viviana Larrea. “Él era un ingeniero que se dedicaba a la aeronáutica, pero siempre estuvo muy vinculado a la cultura”.
El libro de Ponce, con diseño sobrio pero colorido en sus artes y fotos, se presenta como un homenaje a los 50 años de un sello que grabó la memoria musical chilena en el momento más difícil. Para el autor, también es una conexión generacional: “Alerce primero lo experimenté como auditor, yo siendo niño y joven compré y escuché discos de Alerce partiendo por Silvio Rodríguez a fines de los 70, comienzos de los 80, el Canto Nuevo, que es súper importante como movimiento”.
Con información de La Tercera · Culto