Aleks Syntek rompe el silencio tras la polémica del 15 de septiembre
El cantante mexicano habla de su crisis emocional, las acusaciones que lo marcaron y su búsqueda de paz.
La noche del 15 de septiembre, en la explanada de la Alcaldía Benito Juárez, Aleks Syntek interrumpió su concierto para encarar al público. Los videos se viralizaron en cuestión de horas y las críticas no tardaron en llegar. Pero para el cantante, ese estallido fue la punta del iceberg de una década de hartazgo.
“Juzgarme por una noche se me hace un poco cruel”
A sus 57 años y con 35 de carrera, Syntek asegura que su molestia esa noche no fue contra sus seguidores, sino contra un grupo de personas alcoholizadas que, según su versión, estaban incomodando a las familias. “Cuando dije ‘cállate, soy el tío Syntek’, le estaba hablando a ellos, no al público”, explica. Reconoce que estaba cansado e iracundo, y que quizá se equivocó al aguantar durante tanto tiempo los insultos y desprecios que dice haber enfrentado en los últimos años.
“Es imposible defenderme con música si cada vez que saco una canción apagan mi música con ruido”, afirma. Para él, el problema no es que todos tengan que estar de acuerdo con su trabajo, sino que la conversación sobre su carrera termine reducida a la polémica.
El peso de las acusaciones y la pandemia
El episodio reavivó el recuerdo de las controversias que lo han acompañado desde 2018. Syntek menciona el daño que le causó que el fallecido conductor Daniel Bisogno lo señalara como cercano a una persona acusada de abuso contra un menor. “Eso me hizo mucho daño porque yo soy un padre muy cercano a mis hijos y que ayudo a muchas causas de niños”, dice. Asegura que tras esa acusación fue apartado de instituciones como UNICEF y Save the Children, lo que describe como una humillación.
Luego vino la pandemia. “Yo todavía me pregunto cómo no salí y me colgué de un árbol. Perdí mucha gente, muchos amigos se suicidaron”, confiesa. Cuenta que comenzó a tomar ansiolíticos, una experiencia que le afectó de manera importante. Hoy dice haber buscado otras formas de atenderse, aunque su psiquiatra le recomendó internarse seis meses en una clínica de salud mental. “¿Por qué nos quieren encerrar para curarnos? Esas son prácticas arcaicas del siglo XVIII”, opina.
La salida que encontró gracias a su hija
Fue su hija Natalia, actriz, quien lo conectó con el psicólogo Fer Núñez, el mismo profesional que ha atendido a otros famosos con crisis como el comediante Ricardo O’Farrill. “Desesperada buscó a Ricardo O’Farrill y mucha gente que tuvo crisis en el medio artístico, y todo el mundo apuntó a Fer Núñez como el indicado para sacarme adelante sin tener que internarme”, relata Syntek.
Hoy, después de la tormenta mediática, el músico habla de una palabra que pesa más que cualquier reconocimiento: paz. “Yo no busco dinero, no busco fama. Ya la tuve. Ya tuve aplausos”, dice. Lo que quiere, asegura, es poder seguir trabajando sin que la hostilidad se convierta en el centro de su vida. Para el público chileno, la historia de Syntek resuena como un recordatorio de que la salud mental en la industria musical sigue siendo un tema pendiente, sin importar las fronteras.
Con información de Quién