Gabriel Muñoz: el debut protagónico que lo saca del anonimato
El actor de 26 años se prepara para el estreno de 'Raza brava', serie sobre la Garra Blanca de los 90. Primer adelanto se liberó esta semana.
El Teatro Caupolicán fue el escenario donde se estrenó el primer adelanto de Raza brava, la serie que tiene a Gabriel Muñoz como protagonista. La muestra se dio en el marco del homenaje a Mirko Jozic, el técnico que llevó a Colo Colo a la Copa Libertadores de 1991. Aunque la fecha de estreno aún no se oficializa, el teaser ya circula online y deja ver a Muñoz metido en la piel de Carlos, personaje inspirado en el “Barti”, uno de los líderes de la Garra Blanca en los 90. Por este papel, el actor ganó el premio a Mejor actor en el Italian Global Series, certamen donde la ficción dirigida por Hernán Caffiero se llevó otros dos galardones.
Un casting intenso y una filosofía de error
Muñoz llegó al proyecto gracias a un mensaje de Instagram de la actriz Renata Casale. Ella lo convocó a un casting que duró una hora y media, con Luis Dubó —su pareja— guiándolo a través de escenas de rabia, tristeza, amor y felicidad. “Fue muy intenso”, cuenta el actor, egresado de la Universidad de Chile. Su despliegue gustó y fue citado a una reunión con Caffiero y el equipo, donde preguntaron por qué quería el rol. “A mí lo que me importaba era encontrar, retratar y mostrar con respeto realidades con las que no estaba familiarizado”, responde.
Para encarar el desafío, el actor optó por quitarse presión y aceptar que su trabajo no sería perfecto. “Me equivoqué mucho haciendo esto —asegura—, y gracias a eso abrí puertas para encontrar cosas nuevas. La única forma de crecer es a través del error, de abrazar esos espacios”. Esa filosofía, dice, le ayudó a aterrizar.
De la batería a la barra brava
Muñoz no siempre quiso ser actor. Su sueño original era la música: estudió interpretación en batería durante un par de años, pero dejó de disfrutar y abandonó. Hoy, sin embargo, está completamente metido en el mundo de la barra. Mantuvo contacto con el verdadero “Barti” —Sandor Voisin— desde un primer encuentro en un bar de la Alameda, meses antes del rodaje. “Te faltan como siete cazuelas”, le dijo el vikingo de ojos celestes al ver su figura delgada. Tras una dieta estricta de proteínas y carbohidratos y un entrenamiento riguroso, el actor se transformó físicamente. “Quedó impresionado”, recuerda.
La preparación incluyó visitas a Pudahuel Sur, en el barrio “Beta”, donde el equipo logró conexión con la gente de la Garra Blanca. “Hicimos el recorrido desde el Beta hacia el Monumental, viviendo lo que ellos viven los fines de semana”, explica. Allí surgieron amistades con el piño “Los Intocables” y otros colocolinos que vivieron los sucesos de los 90 y siguen siendo parte de la Garra.
Violencia, pasión y honestidad
La serie no esquiva los temas complejos: violencia, consumo de sustancias y presiones a dirigentes. Muñoz cita una frase del tercer capítulo: “Violenta es la realidad que nos toca vivir día a día”. Para él, esa frase lo definió todo. “La serie no es pretenciosa, retrata tal cual fue y sigue siendo hoy. Si impacta, es porque así es”, asegura. Caffiero, socio de Colo Colo y conocedor del mundo desde niño, buscó honestidad. “La misma Garra participó y quiso estar con nosotros, hace que todo sea verdadero, real. No quiere ser Hollywood”, cierra.
Con información de La Tercera · Culto