Messi dijo adiós a la Selección con gol, un chileno en el arbitraje y un ‘qué pelotudo’ viral
Más de 80.000 almas vieron el 3-0 ante Benín, donde el 10 marcó su gol 126 y generó un momento épico.
Buenos Aires se detuvo este martes para despedir a la leyenda. Fueron más de 80.000 personas las que llenaron el Monumental y convirtieron la noche en una postal única: Argentina le ganó 3-0 a Benín, pero el resultado pasó a segundo plano. La fiesta tenía un solo nombre: Lionel Messi. Desde temprano, la Avenida del Libertador era un río de camisetas, llaveros y muñecos con la cara del 10. Hasta quienes no tenían entrada se sumaron a la celebración, porque el amor por Messi no entiende de boletos.
El partido tuvo un condimento especial para los chilenos. El árbitro chileno Fernando Véjar fue el encargado de impartir justicia en la despedida. Lejos de pasar inadvertido, su decisión más importante llegó en el segundo tiempo: cobró un penal claro tras una infracción a Agustín Giay. El estadio entero supo que el 10 tomaría la pelota, y así fue.
El gol 126 y el abrazo del alma
Antes del penal, Messi ya había hecho de las suyas. Dos asistencias para Nicolás Otamendi y Nico Paz habían puesto el 2-0 parcial, aunque el dueño de la noche aún no marcaba. Desde los doce pasos, el 10 definió con un zurdazo y celebró con un salto que se contagió a las tribunas. Fue el gol número 126 en 208 partidos con la camiseta argentina, un número de otro planeta.
La celebración fue un abrazo colectivo. Sus compañeros lo rodearon y el público rugió cuando la locutora oficial leyó la presentación especial: ‘Y por última vez vistiendo la camiseta número 10, nuestro capitán, el máximo goleador de la historia de la selección nacional argentina, la leyenda, Lionel Andrés Messi’. Un momento que quedará tatuado en la memoria de los presentes. El ‘abrazo del alma’ con el equipo fue el broche de oro antes de reanudar el juego.
Durante la entrada en calor, el 10 estrelló dos tiros libres en los palos. El público aguantó la respiración hasta que en el tercer intento la pelota entró y el estadio rugió. Messi se alejó victorioso, listo para la última misa.
El hambre del 39 años no se jubila
Pero Messi no solo dejó goles y aplausos. En plena despedida, mostró su hambre eterna. Tras una asistencia de Nico González que no pudo empujar en el área chica, la pelota se fue a centímetros del arco. La cámara captó su reacción: ‘Qué pelotudo’. La frase recorrió las redes al instante y demostró que la exigencia con él mismo no se negocia.
También tuvo su lado obsesivo con los córners. Cerca de la media hora, convenció al árbitro para cambiar una decisión de tiro de esquina y buscar el lado derecho con la idea de hacer un gol olímpico. No se dio, pero la intención de seguir rompiéndola se mantuvo intacta. En el primer tiempo sufrió la marca de Tijani y Ouorou, pero igual se las ingenió para generar fútbol y meterse en el corazón del área cuando hizo falta.
El 10 se va con récords y con una personalidad intacta. El momento del córner y el ‘qué pelotudo’ son reflejo de un jugador que, a los 39 años, sigue buscando perfección en cada detalle. La Selección argentina pierde a su máquina de generar juego, pero gana un recuerdo imborrable para las 80 mil almas que lo vieron despedirse.
Con información de Infobae Deportes