La Roja sufre ante EE.UU. y los goles de pelota parada marcan el ciclo de Córdova
Nicolás Córdova valora la gira, pero la fragilidad defensiva se repite: 7 de los 19 goles en su ciclo nacen de balones detenidos.
La Roja sumó otro traspié en su gira por Norteamérica. Esta vez cayó ante Estados Unidos, pero al menos dejó sensaciones positivas en comparación con el revés de Toronto ante Canadá. Aun así, el marcador volvió a jugarle en contra y la escuadra de Nicolás Córdova encajó cuatro goles en territorio gringo.
El técnico, fiel a su estilo, salió a defender la gira. “Para nosotros sería súper fácil, con Felipe (Correa), para protegernos, armar partidos con selecciones inferiores, pero creo que no gana nadie”, explicó, poniendo el foco en las “vivencias” para los juveniles como Villagra y Diego Ulloa.
El mismo guion: la pelota parada como talón de Aquiles
Sin embargo, las buenas intenciones chocan con una realidad numérica brutal. Con Córdova al mando, Chile ha recibido 19 goles en 11 partidos. Siete de ellos nacieron de balones detenidos, es decir, más de un tercio del total. Esta vez, dos de los cuatro goles de EE.UU. llegaron por esa vía, y el de Julian Hall (51′) fue un cabezazo dentro del área tras una jugada de ataque.
La tendencia no es nueva ni casual. En la caída por 4-1 ante Nueva Zelanda, los cuatro tantos oceánicos salieron de jugadas de táctica fija, pero ninguno terminó con un frentazo. Dos fueron definiciones con los pies tras centros, y en los otros dos Chile perdió la segunda jugada. El problema no es solo la altura, sino la lectura de las cargas y la marca en el segundo palo.
La estatura como excusa y la anticipación como receta
Ante EE.UU., Córdova puso una defensa con Felipe Faúndez (1,77 m), Diego Ulloa (1,78 m) y los centrales Villagra y Román, ambos de 1,83 m. Del otro lado, Neil Pierre se eleva 1,96 m y Miles Robinson llega a 1,88 m. Bastante para un bloque que sufre cada tiro de esquina o tiro libre.
El propio Córdova reconoció la limitación física. “No tenemos la altura que tienen otros países, eso lo saben. Por lo tanto, hay cosas que hay que seguir mejorando, en cuanto a la agresividad dentro del área”, dijo. La historia, eso sí, recuerda que la mejor Roja tenía a Jara (1,78 m) y a Medel (1,72 m), pero aquellos sí sabían anticipar y, sobre todo, tenían la pelota mucho más tiempo.
¿Se entrena o se sufre? La visión de Waldo Ponce
Para Waldo Ponce, el problema no son los centímetros. “Para mí, eso es, netamente, concentración. En los balones detenidos no significa mucho la estatura”, aseguró. Y agregó una crítica táctica: “Nicolás Córdova marca zonal, no hombre a hombre. Y, ayer, en un gol, Paulo Díaz no llega, por lo mismo”.
El ingreso de Paulo Díaz (1,78 m) tampoco ayudó. Sufrió una lesión en la jugada del tercer tanto y Córdova lo explicó: “En algún momento lo debíamos haber cambiado. Él dijo que estaba bien, pero en la acción del gol prácticamente le saltó la pierna”. Una mezcla de infortunio y falta de contundencia que sigue siendo el principal dolor de cabeza de esta Selección.
Con información de La Tercera · El Deportivo